Miras. Tierno, perezoso e indignante y también indignado... Posicionado en tu otra esfera desde la que ves sin mirar todo aquello que desde ti desciende y sobre ti se eleva.
Y yo mientras, juego a que miro sin ver. Indagando tras la ceguera de un travesti malherido que parchea cicatrices, huellas, impolutas culpables del susurro de lejanas desdichas producto de su último calzado.
Miras. Tierno, perezoso e indignado. Maquillando a brocha gorda de lujuria tus diez últimas andanzas, mis últimos tres meses y algún mal día que al parecer se nos escapó del calendario.
Tus trazos me asustan, tus colores no me convencen y mi aun lega retina anuncia su retirada. Dice que son horas difíciles, días inconformistas o quizás tiempos extraños. Por hoy me visto de piedra y así lentamente me escondo de tus frías manos.
Mañana... el sol dirá.
P.D: desde que cumpliera años 16 días atrás han caído sobre mí 1 Kg de tranquilidad, 1/2 Kg de melancolía, 1/4 Kg de misticismo gemológico, 4 Kg de escepticismo social (que esto quizás sea lo más normal siempre y cuando se busque alguna manera de combatirlo) y un raro peldaño flotante desde el que voces no paran de susurrarme que es hora de empezar a ascender hacia mi estabilidad,(que no se dejen engañar porque cuando digo "mi" en realidad es la de los demás proyectada sobre mis días...)¡Y yo que pensaba que con la edad uno se hacía más pragmático! (cosa que a decir verdad no sé si me cuestiono por mí o por ellos). Solo queda esperar a que el nuevo año rompa con tan taciturnos esquemas.
No es normal... esta tregua acorazada tu civismo comercial estas locas ansias mórbidas de algún obeso manjar.
Tus pupilas castradoras y mis ganas de matar al temblor de mis entrañas junto a piernas algo extrañas que tan sólo en un minuto olvidaron cómo andar.
Ni la insomne sanguijuela que mi tiempo osó enjaular ni la eterna confusión que hoy me vuelve a despertar.
Anormal el ente infame que ha venido a recordar con su halo taciturno que me he vuelto a equivocar.
Y disculpa mi insistencia si repito "no es normal" cuando al llover se inunde mi pelo y no escurra más que anhelo del pasado conformista que hoy me trae a este lugar.
P.D: reencuentros poco gratos han vuelto a abrir mi pequeña caja de pandora ¡¡¡y fíjate!!! mi inspiración se había escondido en ella así que la he obligado a salir y me he metido yo. Por cierto, hoy cambio canción por corto porque me da la gana.
["Y es que no hay nada más triste que recordar los sueños del pasado para comprobar que poco se cumplió de lo que habíamos soñado."]
Una vez más recibo muestras de que el tiempo nos coloca allí dónde cree que tiene que hacerlo y eligiendo por sí mismo el momento. Quizás las decisiones que no tomamos en un determinado momento o a las que llegamos tarde aun habiéndolas tomado no sean una casualidad, y es que además yo siempre prefiero hablar de causalidad, de un ciclo de causalidades como proyecto de vida que hoy me trae por presente un hueco en el lugar en el que creí que debía estar hace ya un año (sin embargo no poder estar terminó siendo el mayor y mejor de los regalos). Hoy las cosas marchan bien, no a la perfección pero sí bastante bien...
Hoy me vuelvo a sentir ubicada
Hoy tengo un jaque conmigo y un mate por llegar
Hoy me sobran colores y me falta papel
Hoy la vida se desnuda y yo me visto de ella
Que nos vamos bien juntas
Que dice que hoy me quiere y yo digo que la quiero querer...
(Arriquitáun)
P.D: Y así todo lo malo queda bien tendido en la liña de lo prescindible, que aprovechando el mal tiempo igual la lluvia arrastra con todo. Hoy tengo a gente que vale la pena, me tengo a mí y también una plaza en psicopedagogía. De lo que no puedo tener, osea del mate, quizás hablemos ya otro día, o tal vez no...
- ¿No te has levantado? Son las 6:30 y nos recogen a las 6:50.
El ambiente parecía tenso y la verdad era normal teniendo en cuenta que dos días antes se había visto por allí una dramática pelea entre una pareja, él iba armado y aun hoy la policía intentaba pillar a los responsables de semejante escándalo causante del quebradero de cabeza de cada uno de los buitres (esto emm... empresarios quería decir) que en el centro comercial tenían su tienda. El caso es que ante tanto revuelo no me sentía tranquila paseando por allí y no paraba de pensar en que cualquier maniaco podía salir de alguna esquina o tienda, pero no, quien apareció fue una compañera de clase de mi último año de universidad (aunque pensándolo bien tampoco iba mal del todo con la idea previa), una mujer dotada de un pesimismo y una convicción capaz de hacer creer a cualquiera que tras la guerra de Vietnam el mayor drama histórico ha sido su vida y que de hecho la guerra fue una historia tan dura solo por el impulso de lo duro que ya es vivir en sí... (y si es su vida ni te cuento, más que nada por no deprimir). Y allí estábamos charlando sobre lo “mal” que le había ido estos últimos meses, total, que entre “desentendimientos”, problemas de salud y tragedias que aunque aun no estaban presentes ella sabía a la perfección que vendrían pronto, yo conseguí huir, ¡un escaqueo rápido vamos!.
Me fui a casa sin bolsas en las manos y con un dolor punzante en la cabeza. Al llegar necesitaba desconectar y paradójicamente para ello me conecté al facebook (la doble y horrible moral de las redes sociales me puede en las horas muertas, lo confieso). Aquella mujer tenía razón, la tragedia aun estaba por llegar, entre enlace, enlace, enlace y el amigo del amigo del amigo del primo del tio del amigo allí estaba él bajo un ridículo nombre en spanglish, ¡se había abierto un facebook! Pero si siempre lo había odiado y también a mí por entrar a formar parte de ese juego “freak y antisocial”, claro que ahora era adorable tenerlo y poder lucir su maravillosa vida crepuscular junto a una rubia llamada Patricia. Lo sé, lo huelo, lo siento y me duele. Estoy segura de que se la come a dentadas cada noche sin dejar más rastro que su olor corporal y sus leves muestras de afecto (esas que no llegué a conocer personalmente), a mí sin embargo solo me comió el ya putrefacto corazón asqueado de tanto vaivén y con crisis de identidad. ¡Horror! Acto seguido hice un amago de hiperventilarme frente a una de las mil fotos abochornada por el surrealismo de tantas ideas perras apelotonadas y pronuncié en alto “un mes de chocolate bastará para sanarme”. AMEN
¡¡¡SALTO DE ESCENARIO!!!
Una cueva de importancia histórica, oscuridad y Zombies (me había colado en el viejo sueño de una amiga), la mezcla no era nada apetecible y a todas estas si había alguien a quien quisiera convertir en Zombie sería a aquella hortera de Patricia con el pelo casi tan blanco como su bolso.
- ¿No te has levantado? Son las 6:30 y nos recogen a las 6:50.
- Sí, desde luego, allá voy, que si la vida es sueño la jodimos...
P.D: últimamente mi vida onírica es tan estresante que hasta me alegro de regresar temprano a mi realidad palpable, y no, madrugar nunca fue lo mío... ¿DEBERÍA PREOCUPARME?
P.P.D: si le hubiese hecho caso a Sabina en su momento con eso que me decía de las pastillas para no soñar no tendría este tipo de sueños ahora.
[Reflexión desde la cotidianidad: el colacao light es una mentira, ¡pero que mentira más rica!] (no es por hacer publicidad, es que después de tanto ajetreo nocturno no estoy pa´ café ¡AY!).
Estoy cansada de tus demostraciones llenas de soberbia, de tus victorias, de que ningún escondite sea lo bastante bueno y me des ventaja para hacerme creer que lo he conseguido, de esa manera cada vez que te manifiestas me agotas el triple, me obligas a sentirme idiota por haber bajado la guardia y enterrar la artillería bajo escombros que parecen no pertenecerme desde hace tiempo. Me muevo con rapidez pero siempre consigues pisar mis talones...
Melancolía, ¡ME CAES MAL!
[Mis viejas botas decidieron abandonarme tras tanto andar en vano, y no, no puedo perdonarlas hoy.]
P.D: mi descafeinado de las cinco de la tarde, mi blog y yo deseamos un feliz día a todas las Pino y a todos los Pinos y como hoy no me decidía con las canciones ¡pues van doble!
Para mi desgracia (y dios sabe que eso es una desgracia en mayúsculas) la tejedora de cabellos (esa de la que he hablado en alguna otra entrada) ha andado algo perdida últimamente. Se podría decir que hemos estado juntas aun sin coincidir y lo cierto es que ya empezaba a llevarlo mal, sus ataques de impulsividad, sus mil maneras de reir, su arte para sacar a cualquiera de sus casillas y su aterradora sinceridad en los momentos más inoportunos acompañada de alguna técnica para salir del paso luego. Se fue y no me dijo nada, ni si quiera un cuídate mientras te dejo "colgada" por eso de quedar bien, protocolo y demás historias similares...
Los momentos de cambio se huelen, se saborean y a veces con un poco de suerte hasta se ven venir, yo de momento me estoy conformando con el aroma que últimamente me suele despertar, con mis inyecciones casi regulares de salitre, con las pocas personas que me hacen evadirme de lo que se queda en gente y sobretodo empiezo a conformarme conmigo misma. Como siempre parte importante de esta labor se ve apoyada por mi adicción al chocolate, que de buena manera cubre los cambios que no saboreo. Y si después de todo, esto no es suficiente para abordar la espera de esa insoportable pelirroja no pasará nada, canalizaré mi estrés haciendo y deshaciendo trenzas a aguja tal y como me enseñó antes de su inesperada marcha.
[Palpando la superficie, allá voy...]
P.D: ando caóticamente peleada con mi maleta, si no soy capaz de poner orden a mis espacios grandes que tiemble aquel que se imagine como se me da el asunto con los pequeños, pero en parte me quedo tranquila, igual si consigo estructurar este baúl de trayectorias y si los planetas deciden alinearse podré estructurar mi vida luego ¿O no?.
Atendiendo a una de tantas clasificaciones simples (mis amigos siempre me han dicho que clasifico en exceso igual van a tener razón) existen tres tipos de personas; las que se aburren,las que aburren y las que practican ambas acciones a la vez.
Aun nadie supo definir cuan peligrosa puede resultar una colisión entre dos de estas especies ni tampoco cual es la peor, y la verdad no les culpo, yo llevo colisionando conmigo misma hace ya cosa de veintiún años y todavía no he conseguido darme una explicación sensata a mí misma de tan complejo proceso.
[Los vértices perfectamente encajados de este triángulo me tienen más que desencajada a mí]
P.D:un tinto de verano con dos piedritas de hielo y algo de rock me bastarán por hoy. Gracias.
Me cansé de las calles que recorrí y también de las que no, de los nombres que nunca me aprendí, del viento al que empujé antes de que me tirase, de los destellos de luz a los que pedir deseos que nunca se cumplirían, de los manuales para autodidactas de a pie que de tanto intentarlo se quedaron cojos, de los cristales transparentes y las miradas ahumadas, de tu adicción al prozac y mi chulería atroz.
Me cansé…
Me cansé de las caras que me bebí y de las copas que miré, de las ávidas manos que limpiaron todo rimel que dejé correr, del lagrimal de los cocodrilos y las agujas de tus arañas, de interpretar tus silencios y obviar mis palabras, de pisar por delante y vivir por detrás, de regar lo ya marchito… de abrazar lo cobarde en nombre de lo valiente.
Me cansé de ti, me cansé de mí...
["¡Los motivos, la miseria al mar! Todo lo que un día fui al mar..."]
Algunos de mis más largos ratos son aquellos en los que hablo desde lejos, desde fuera aun estando dentro, esos en los que me preguntan/me pregunto como puedo estar siguiendo el hilo de una conversación desde la más completa abstracción. Lo peor del asunto quizás sea que me encanta vivir con ello, sobre todo cuando se trata de compartir ese hilo de coherentes y cooncordantes fonemas con un olor, un tacto, una observación o cualquier otra sensación digna de ser protagonista y causa de los mayores viajes estáticos.
[Y si estoy en la inopia o finjo estarlo, disculpe las molestias y por favor, manténgase a la espera...]
P.D: cual operadora quiero obsequiar mientras tanto a todo portador de paciencia durante mis espontáneas ausencias, eso sí, de la manera más tradicional... con el clásico que corresponde.
Llevo meses observándome durante algunas horas del día, pidiéndome escapar de la escabrosa rutina manifestada en forma de lugares y personas que por momentos la hacen parecer incluso encantadora... y es que pocas cosas hay más peligrosas que pasar mucho tiempo con uno mismo entre las redes que vamos tejiendo y dejándonos tejer, ya que al final, de alguna manera, les cojemos un cierto cariño y les demostramos ese afecto con un "dejarnos estar". Total que entre tantos estados derivados del constante "ser, estar y estar siendo" le he propuesto (yo tan carente de iniciativa) a mi "alter ego" hacer una parada en la puerta de la más brillante de las estaciones, en el hogar dónde habitan juntas luz y brisa... dónde más que nunca necesito sentir para luego existir...
[Me ha dicho que sí, me prometió que mañana estaría perdida y que hasta cerrar el Miercoles no me dejaría encontrarme...]
"¿Y dónde el ratoncito Pérez, el scalextric y el Ibertren? Y los putos Reyes Magos ¿dónde están? La rana que se convertía con un beso en la boca en princesa de boca de fresa. ¿Y dónde dejaste la pastilla de jabón?.
No fue bueno, pero fue lo mejor. Todo o casi todo salió de otra manera."
Es estupendo escuchar una canción en una lengua desconocida, me parece un acto tan ingenuo e ignorante como satisfactorio permitirse la libertad necesaria para interpretar aquello que escuchas como quieres o simplemente darte el lujo de no interpretar por una vez cada una de las pequeñas dosis de información que se te están enviando, evitando así poner en funcionamiento todo ese mundo de mecanismos simbólicos para el que formalmente nos ha ido preparando nuestro entorno. Quizás pueda atreverme a decir que me resulta incluso placentero encontrarme en ese punto.
Hace apenas unas horas me sentía exactamente igual con el vestido que tenía puesto, me lo había hecho cuidadosamente, nadie se imagina hasta qué punto había meditado cada detalle ni cuanto tiempo había podido invertir en él; días, meses, hasta quizás un año contando con el tiempo que me llevaron los bocetos previos, y para todo ello, desde luego, había hecho uso de una desbordante originalidad. Para realizar mi obra maestra me había decantado por un papel celofán rojo. Su brillo, su textura, sus cambios de forma y pequeños ruidos a cada movimiento conseguían captar mi atención y la de todo aquel extraño que conmigo se cruzaba con el suficiente tiempo como para ser partícipe de tan bella e innovadora creación, y como no podía ser de otra manera de mí emanaban sonrisas para el mundo a la vez que percibía como el mundo me sonreía a mí a diario. Llegada la noche, al irme a dormir me observaba cuidadosamente durante unos pocos minutos, preparaba mi toalla junto a una cómoda ropa nocturna y me despojaba levemente de aquel cautivador diseño al que tan apegada había estado durante la jornada, y así transcurrían y se acumulaban las horas de una buena parte de mi vida hasta que ocurrió el más impredecible de los actos...
Había soñado despierta con infinidad de maneras de perder aquel objeto que ya había dejado de reconocer como una prenda para pasar a sentirme prenda de él: caídas, algún fugaz enganche con la manecilla de cualquier puerta, la llegada de alguna mancha “incurable”, algún cómico tirón de algún amigo, o quién sabe si entre tanto, al hacer la colada podría haber llegado a perderlo. Pero no, hoy no había gastado energías en desarrollar hipótesis a destiempo, había estado demasiado ocupada charlando y corriendo tras algún que otro transporte público a la par que analizando de manera espontánea a cada una de las personas que hacía uso del mismo, haciendo conjeturas sobre sus vidas, hilachando sus miradas, rematando sus movimientos, y fue entonces cuando llegó ella. Llegó en forma de un encuentro fortuito con esa vieja conocida de las que por lo general andaba poco dispuesta a compartir algo más que un saludo, subió y se sentó junto a mí en una de tantas paradas para enseguida comenzar a amenizar mi trayecto de una manera más convencional que la que yo venía empleando (y confieso que también más entretenida). Para cuando pude darme cuenta eran 1800 segundos los que habían volado sobre mí y los que se disponían a aterrizar con una rápida despedida llena de esas típicas sonrisas más que sinceras pero no por ello menos que protocolarias, y entonces lo hizo, ya en pie sacó una afilada tijera y plantó un enorme sesgo perfectamente simétrico en mi brillante vestido, desnudándome por completo, congelando en un ínfimo momento mi impoluta realidad y despedazándola en átomos de inseguridad y desesperación para de la manera más natural seguir con la suya.
Y es de esa misma manera como he llegado hasta aquí, a mi escondite más particular, quedándome desnuda y con las manos vacías ante la vida sin ningún tipo de sentimiento de pertenencia que me reconforte, sin cromatismos a los que abrazarme. No tengo traje que me posea ni traje al que poseer y ando vistiéndome de melodías y voces que no sé qué quieren decirme ni a dónde me quieren llevar, pero que aun en el peor de los casos me guardarán del frío y la despiadada tormenta que en los próximos días han de venir, dejando consigo algún vestido... o amenos retales con los que elaborar uno nuevo. Y es que me siento tan desprotegida…
["Me hago un vestido con tó´lo que he perdido y ya tiene sentido sonreir, lleva volantes pa´mentir, para ondularme como el trigo, y así decir, que desde que te has ido la bailo igual contigo que sin ti" 00:17 am]
"Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seducen una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente."
P.D:y aun no encuentro misterios más fascinantes que los que se pierden en la mismísima cognición (esto de entretenerse leyendo sobre trastornos clínicos de la personalidad no puede ser bueno).
Si al levantarte no sabes hasta qué punto estás cuerdo y hasta qúe punto no, es porque realmente conoces el mismísimo desconocimiento, ese abismo que abarca gran parte de tu ser y que sin embargo es justo la parte menos abarcada... o almenos la que no terminas de percibir, aun conformándote (algunas veces) incluso en mayor medida que aquella de la que eres conciente. Es todo un acto de valentía reconocer algo tan absurdamente simple y por encima de todo, un largo paso posterior a la "normalizada, racional" y mediocre certeza humana.
Menos fácil que ser una persona segura, evidentemente lo será el no serlo, pero aun más complejo será el reconocer todos y cada uno de los puntos que flaquean y comenzar una búsqueda partiendo de cada uno de ellos. Entonces... sí supongo que entonces, es cuando eres capaz de volver a dejarte sorprender, de hacer un parón mirar atrás y ver que ya no conoces a la persona que eras hace apenas uno o dos años, que quizás tampoco a la que serás mañana y fatídicamente que dudas sobre la que eres ahora mismo, un 19 de Diciembre a la 1:46 de la madrugada (una hora más en la península :) ). Cual línea que no cesa su trayectoria, pero a la vez no hace más que cambiar de dirección quiero acabar mi dia de hoy, convirtiéndome en discontinua y reanudando mi estable recorrido desde la calma y el conocimiento, mañana, o tal vez pasado, vamos, en ese momento exacto en el que vuelva a estar preparada para cruzarme con alguna otra que me ayude a tirar de las coordenadas que se pierden en la nada de las palabras y se encuentran y nos encuentran en el placentero y reflexivo silencio.
P.D: 7 días, 19 meses e infinitas causas para que tu linea y la mia no vuelvan a encontrarse, para no forzar la realidad y vivir más en ella que de ella. Gracias.
Quizás no sea el mejor dia ni la mejor hora, pero es así como necesito hacerlo, sin pensar, sin lastimar, sin lamerme las heridas ni correr por un mar de abrazos fieles, cómplices, eternos, sinceros y a la vez tan desconocidos, no los habrá ni de esos ni de los que una vez, quizás hasta hace apenas tres minutos fueron mi mayor refugio, no los quiero, no te quiero.
No supimos hablar y tal vez fui yo la que no supo ver que el lenguaje de los símbolos no tuvo siempre dos lecturas, claro que no... fueron tres, bonito trilema tripolar atrapado entre minuteros, poros y palabras... ese que hoy gana, que hoy me derrota y sobre el que mañana por primera y última vez espero despertar... para no volver a dormir, y de hacerlo, siempre sin soñar... no tras las redes de lo superfluo, pero sí y por un gran tiempo enredada en ellas, a morir, a matar, a mirar y no ver, a vivir más que nunca. ¿Gracias? sí, supongo que sí, con "marcaymedia" visible ante el mundo e infinitud de huellas faltas de un buen cicatrizante que a veces incluso yo olvido como ver, solo puedo decir gracias, agitar la mano derecha más ligera y débil que nunca de lado a lado, a modo de saludo, de los viejos, obsoletos y más grandes saludos mientras mi mirada más opaca articula las siete letras que nunca pensó poder expresar y mi mente hace eco en todo mi entrópico y circunstancial universo a modo de pregunta...